domingo, 20 de octubre de 2013

COLITA DE PATO (Desde el corazón de Prim) VI "BUTTERCUP"

¿De qué manera Buttercup llegó a la vida de Prim???


VII


A la noche Gale nos trae carne y algo de verduras. Mama le da un par de litros de leche y yo un quesito de cabra que les reserve. Y debemos insistir mucho para que lo acepte. Yo ya había preparado quesos para vender al día siguiente. Luego mamá prepara la cena.  Tratamos de mostrarnos fuertes una a la otra,  porque así se lo prometimos a Katniss.

 Buttercup parece inquieto, nos mira  como si estuviera algo desorientado. Hasta se sube a la cama de Katniss y camina sobre ella. Se queda un momento sentado. Nos dirige una mirada y maúlla 


--Él también la extraña—dice mi mamá.


 La tristeza amenaza caer sobre nosotras como algo implacable. Mama agrega –me acuerdo cuando lo trajiste--. Y mi mente empieza a volar hasta ese momento.



 Creo que era sábado porque recuerdo que no tenía escuela. Había cumplido ocho años hacía poco. Katniss había salido temprano a cazar y mamá estaba preparando la comida.  Me pide que fuera a buscar unas plantas de aloe vera, que son muy buenas para las quemaduras  ya que tenía que ir a curar a un anciano que se había sufrido algunas quemaduras.


 Me habré alejado casi un kilómetro de mi casa cuando en un sitio, casi pegado a la cerca que nos separa de la pradera vi las plantas que mama me había encargado.  Con mucho cuidado corté algunas de esas gruesas hojas. Y en ese momento lo escuché. Era un sonido suave y lastimero, pero igualmente me asustó al principio ya que venía del otro lado de la cerca, y la pradera a mi me da mucho miedo. Era una especie de maullido lastimero. Ahí pensé que podría tratarse de un animalito herido, entonces me acerqué con mucho cuidado por si podía ayudarlo. Entonces apareció. 


Era un gatito de unos cinco o seis meses, de color amarillo  zapallo aunque estaba muy sucio  y lastimosamente flaco. Tenía una orejita lastimada. Lo llame moviendo los dedos y diciéndole –Ven chiquito, ven--. Volvió a maullar y se fue acercando a mí. Lentamente pasé mi mano por su lomo para que tomara confianza y sentí una punzada en mi corazón cuando pude sentir su espinazo que casi atravesaba su piel. También que su pancita estaba inflamada, seguramente producto de los parásitos.


 El pequeño se restregó contra mis piernas, y allí supe que no podría dejarlo allí solito y abandonado. Lo envolví en un pañuelo que tenía para poner las hojas de aloe vera y fui a mi casa. Mamá había salido, pero Katniss ya había regresado y estaba limpiando unas presas que había cazado.


 --Mira lo que encontré, Katniss--, le dije alzando al minino.


 Mi hermana me miró a mí y al gatito frunciendo el ceño. --¿Qué es eso?—


 --Es un gatito—le contesté. –y está abandonado y necesita que lo alimenten y le curen la pancita… y la oreja y…—


 A Katniss parece que no le gustó eso. Empezó a decirme que apenas teníamos que comer nosotras y no para alimentar a cualquier bicho muerto de hambre que anduviese por ahí.


 --Pues yo le voy a dar parte de mi comida—dije resueltamente.


 Creo que eso que dije le cayó peor a Katniss.  Con fastidio tomo al gatito y veo con horror que lo sumerge en un cubo de agua. Grito horrorizada y me abalanzo. –No, no Katniss por favor— suplico. Me aferro a su mano y ella suelta al animalito. Lo saco del cubo empapado. El mira a Katniss y le bufa.


 --Prim. Prim, no podemos tener a ese gato—me dice Katniss, ya en su voz no hay fastidio ni enojo sino una profunda pena. Yo me pongo a llorar y abrazo al pequeño huerfanito, empapándome el vestido. 


--Katniss por favor, déjame tenerlo, yo voy a cuidarlo—las lágrimas y el llanto que estaba a punto de brotar de mi pecho casi no me dejaban hablar. –Él no come mucho. No vas a tener que cazar para él—


 Mi hermana parece inflexible, me desespero, lo abrazo con más fuerza. Katniss me dice –Lo mejor es llevarlo de nuevo donde lo encontraste—


 --No, no Katniss—digo con la ilusión de ver que parecía estar convenciéndola. ----El estaba solito. No tenia mamá… ni papá… ni hermanos mayores— Trato de seguir en medio del llanto, --Además él puede… él puede…-- intento buscar desesperadamente algo que el gatito pueda hacer para convencerla, aunque por los nervios no se me ocurre nada.


 Katniss  suspira. Me mira  y me dice –Pero tú te encargas de él—


 Mi llanto se transforma en risa, estoy tan contenta que sigo llorando pero de alegría. Me da pena que Katniss esté enojada, pero bueno… había salvado al gatito. Y podía quedarme con él.


 Al rato llega mamá, y le cuento lo del gatito y no se opone en absoluto en que me lo quede. Y dice que iba a prepararle algo para los parásitos.


 Limpio un poco su mugriento pelaje y lo pongo un momento en el suelo. –Mira--  le digo a Katniss, --está mucho más bonito ahora—


Por toda respuesta Katniss toma el cuchillo con el que estaba limpiando las presas y parece amenazar al gatito. Él le bufa sin retroceder pero yo me apresuro a tomarlo entre mis brazos y lo apretó contra mi pecho para protegerlo. 


En ese momento  mi hermana corta con el cuchillo unas entrañas de las presas en pequeños trozos, los pone en un cuadrado de plástico y lo deposita en el suelo.


 --Dale algo de comer a ese bicho horroroso y muerto de hambre—dice, y noto que trata de reprimir una sonrisa


 Mi nuevo amigo devora la comida. Luego viene a restregarse en mis piernas y por primera vez lo oigo ronronear. Lo alzo, lo acaricio y le digo


 --Bonito, mamá te va a dar algo para la pancita—y luego hablándole despacito al oído como si le dijera un secreto pero lo suficientemente alto para que mi hermana me oiga agrego  --Ves, Katniss es muy buena, muy muy buena-- Ella suspira.Más tarde mientras mi mamá le da una medicina para los parásitos yo me acerco a Katniss que está de espaldas y la abrazo fuerte. Por unos segundos no reacciona pero enseguida me devuelve el abrazo y me acaricia la cabeza. 


--Te quiero mucho Katniss, mucho mucho—le digo


 --Yo también pajarito, yo también—


 A la noche el animalito ya bien alimentado, con la medicina para los parásitos, el pelaje limpio y además espulgado (igual que yo ya que de tanto abrazarlo las agarré también) camina por toda nuestra casa como reconociendo el terreno. En un momento se sube a la cama de Katniss y ella lo espanta pero sin mucha violencia y le dice 


--Vuela de mi cama, bicho horroroso—


 --No es horroroso y se llama Buttercup—le digo


 --¿Buttercup?—se sorprende Katniss


 --Si claro, por su color, y es como una flor—


 -- Parece calabaza podrida—Responde Katniss, pero sé que lo dice para bromear conmigo


 Como respuesta lo alzo, lo acaricio y le digo –No le hagas caso bonito, ella también te va a querer— 


Desde entonces Buttercup se ha convertido en mi protector de las pesadillas, atento a despertarme y rescatarme de ellas. Por suerte con el tiempo él y Katniss se fueron llevando bastante bien, aunque no sean amigos. Incluso a veces juegan. Bueno. En realidad Katniss se burla un poco de él porque hace mover una luz por el piso y las paredes de la casa y Buttercup la sigue como loco y siempre queda desconcertado al no poder atraparla. Ahí yo lo alzo y acaricio para consolarlo mientras mi hermana se  ríe. Bueno, confieso que me da un poco de pena por el pobre Buttercup pero a mí también me da un poco de risa verlo correr desesperado detrás de una luz y también me pone muy feliz ver reír a mi hermana.




A veces pienso en  que ellos  dos son muy parecidos, creo que se aprecian pero evitan demostrarlo de cualquier manera. He visto a veces a Katniss observar a Buttercup persiguiendo ratones, y hacer un gesto de satisfacción cuando logra atrapar a uno… o de fastidio si la presa se le escapa a mi adorado gato. Otras veces cuando Katniss tiene pesadillas Buttercup vacila pero varias veces trata de despertarla como hace conmigo, para protegernos de la noche


Tal vez sea yo el que los une. O tal vez hay una conexión entre los tres Me siento muy protegida por ellos. Muchas veces si estoy en cama enferma Buttercup  permanece a mi lado y cuando Katniss se acerca a ver como estoy o a cantarme o a jugar conmigo él parece aceptar que mi hermana también tiene derecho a cuidarme. 


Por eso ahora abrazo fuerte a Buttercup, y al hacerlo siento como nunca que también abrazo a Katniss, como si hubiera un vinculo entre los tres, deseándole que este bien, que se cuide y sobre todo que no olvide la promesa que me hizo.


 Creo que ya mañana es el desfile de tributos. Pensar en que voy a volver a Katniss, aunque sea sólo a través de una pantalla,  me hace sentir algo parecido a la alegría.


 Me duermo sin soltar a Buttercup , deseando soñar con ella.

 

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