sábado, 4 de octubre de 2014

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM

Capítulo  I


No fue demasiado complicada ni trabajosa nuestra mudanza a la casa de la Aldea de los Vencedores. Pocas cosas de valor teníamos en nuestro antiguo hogar. Más que nada todos los recipientes con diferentes medicinas,  algunas cosas mías del colegio, el espejo de afeitarse de mi papa, la foto de casamiento y sobre todo su vieja chaqueta que siempre utiliza Katniss. He prestado atención que en el momento en que se la pone por un instante su rostro cambia como si sintiera algo lindo, como si papá la abrazara,… recuerdo muchas veces cuando iban a cazar los dos cómo se le iluminaban los ojos a mi hermana.



También llevamos un viejo libro que tiene información sobre plantas. El él papá agregó mucha información sobre plantas comestibles y sé que Katniss lo ha consultado mucho. Tiene aún muchas hojas en blanco. Papito no pudo completarlo

Mamá también llevó sus vestidos de la época en que vivía en la parte más rica del distrito, aunque Katniss nos ha comprado a ella y a mí muchísima ropa nueva. Pero esos vestidos son recuerdos de mamá y claro que quiere conservarlos con ella

        La relación entre Katniss y mamá ha mejorado mucho por suerte. Mi hermana ya no la rechaza en absoluto. Es más. Muchas veces busca su compañía y su consejo.  Katniss no olvida lo atenta que estuvo mamá al hablarle de saludar a “su primo”, o cuando dijo que era “demasiado chica para tener novio” como para evitarle a mi hermana actuar de una manera que parecía forzada para ella.
Cuando Katniss comenzó a recibir el dinero por haber ganado los juegos le pidió a mamá que se lo administrara. Verlas de esta manera a las dos es una felicidad inmensa para mí.


   Madge  nos ayudó mucho a acondicionar nuestra nueva casa con diferentes elementos de confort que ni sabíamos que existía. Ella y Katniss se han unido mucho. Incluso la ha acompañado a la pradera. Mi hermana va mucho a su casa y me ha contado que hasta ha intentado tocar el piano. Supo lo pendiente que ha estado de ella y de Peeta , lo mismo que Gale, Sae y tantos otros. Su madre ha empeorado un poco de los dolores de cabeza que sufre, así que mamá le suele enviar algunas medicinas para aliviarla

    Katniss me contó cómo recibió el broche con el sinsajo, ese sinsajo que tanto la unió a Rue. Cuando quiso retornárselo Madge no lo aceptó  y le dijo
 --es mucho más tuyo que mío. Contigo estará mejor que con cualquier otra persona – me cuenta mi hermana conmovida
Tiene una historia especial en su  familia—agrega Katniss, aunque la propia Madge no supo contarle bien los detalles

Katniss sigue yendo y caza, aunque le lleva todo ese botín a la familia de Gale ya que él no acepta nada de dinero porque dice que es del Capitolio. Incluso sus hermanos hacen lo mismo. Por suerte me las ingenio para darle a escondidas pan, algo de tarta o golosinas a los hermanitos menores. Gale dice que todo lo que viene del Capitolio es basura. 


He vuelto a la rutina  de ir a ver si la cerca está electrificada como hacía antes de que mi hermana fuera a los juegos en mi lugar. Si demora un poco en regresar voy hasta el límite con la pradera a ver si la cerca tiene electricidad y es lo que impide regresar a mi hermana. Siempre lo hago para que mamá se tranquilice pero no recuerdo una vez que haya tenido electricidad.
Ahora voy de nuevo a controlarlo, pero ahora me pregunto qué es lo que me hacía sentir tanto miedo. Y descubro que empecé a cambiar después que mi hermana se presentó voluntaria, después de conocer a Rue. Hay veces que me vuelven los antiguos y estúpidos temores por esto o lo otro y en varias de esas ocasiones me  escuchado a mi misma silbar esa sencilla e inolvidable melodía de Rue que me hace sentir que me acompaña como acompaño a mi hermana durante los juegos.

Sigo llevándole los quesitos al panadero. A veces un poco menos que antes ya que Peeta suele pedirme algunos también.  Me sigue dando pan a cambio, incluso más que antes. Yo regreso a casa paso por la veta donde veo a nuestros antiguos vecinos a quienes les reparto el pan que recibí.

Peeta también se mudó a una casa de la Aldea de los Vencedores a tres de la nuestra. Aunque su familia no vino con él. Al que he visto muy seguido es a su padre quien le ha ayudado a construir un horno para hacer el pan, las tartas, las galletas y todas las cosas que Peeta hace. Nunca las vende, siempre nos trae a nuestra casa y a Haymitch. Y también reparte pan entre las personas más necesitadas

Katniss ve siempre al  Quemador de donde sale con las bolsas llenas de mercadería. Suele realizar algún intercambio tratando de favorecer siempre al otro, como hacían con ella antes.
En casa van muchos niños a atenderse cuyo único problema es la desnutrición, así que ahora además de algún tónico reconstituyente que sólo podría sostenerlos un poco más,   mamá trata de darles toda la comida que puedan llevar. Hay días en que Katniss pasa hasta tres veces por el Quemador a buscar cosas que necesitamos para los enfermos. Mamá se preocupa para  nuestra alacena esté bien provista, aunque la mayoría de las noches terminamos con ellas completamente vacías.


He empezado a tratar un poco a Haymitch. La mayoría de las veces está borracho pero siempre me ha tratado con simpatía. Sólo una vez sucedió algo desagradable.
Fui a su casa luego de visitar a Peeta a llevarle quesitos para sus tartas. Haymitch estaba sumamente alterado porque  (según supe después) se había quedado sin alcohol desde hacía un par de días. Yo trate de convencerlo de que mejor que no bebiera y no sé que mas cuando el enfurecido pareció atacarme con el cuchillo gritando. Yo salí corriendo terriblemente asustada y llegué a mi casa casi sin poder respirar.

Eso no hizo que sintiera rencor hacia él, sino una profundísima pena. Entendí que la bebida le hacía escapar por un momento de ese mundo de pesadillas que le traían tantos años en los juegos, y ver morir a los tributos. A veces me ilusiono y pienso que al haber sobrevivido Katniss y Peeta poco a poco eso haga calmar a Haymitch, pero también me aterro de pensar que esas pesadillas también podrán visitarlos a ellos. O a todos nosotros.


Esta noche cuando voy a dormir mi hermana está sentada sobre su cama. Veo que tiene un cuaderno entre sus manos. Un viejo cuaderno de colegio. Allí guardó una sencilla flor silvestre de una de las paradas del tren de regreso a casa. Una flor  que mira y remira como si buscara algo escondido en ella. Una flor que le dio Peeta y a la que ella parece aferrarse. Como se aferró a su mano durante el desfile de las carrozas antes de iniciar los juegos.

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