sábado, 15 de noviembre de 2014

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM ---Capítulo 4



Empecé a leer:
Queremos expresar nuestro saludo y reconocimiento a los tributos del distrito 11. Han caído peleando con honor y valentía.
Gracias a la oportunidad que nos da el Capitolio hoy podemos homenajear…”

Dejo el papel y miro a Katniss. Entiendo su disgusto ya que es algo demasiado frío e inexpresivo para referirse a quienes representan tanto para ella, para todos, como Rue y Tresh

--¿Tienes que decirlo exactamente así, tan… tan…?—le pregunto sin encontrar la palabra adecuada

--¿Tan frío? ¿Tan lejano a lo que siento por Rue? ¿Tan miserable con respecto a lo que le debo a Tresh?—Mi hermana ha aumentado paulatina mente la voz hasta decir casi gritándome lo último.

La miro sin decir nada, solo muevo la cabeza sintiendo sus palabras

--Tengo miedo de no poder decir nada. Tengo miedo de enfrentarme a la familia de Rue. No la pude salvar Prim. No pude—

La deseseración que se nota en las palabras de Katniss es evidente

--Le cantaste Katniss—le digo tomándola de la mano


--¿Y crees que eso haya servido de mucho?—

--Para Rue sí—respondo de inmediato.
Mi hermana se tranquiliza. Empezamos a ensayar el discurso. Cambiamos algo pero sin que sean modificaciones demasiado grandes como para no tener problemas. Sí nombramos repetidamente a Rue y a Tresh en lugar de mencionarlos como “los tributos del once”.

Más de una vez Katniss no puede leerlo completo ya que al referirse a Rue ya que la emoción y a veces las lágrimas afloran de inmediato. En esos momentos la miro fijo y le digo que Rue va a estar con ella cuando lo lea.

Y así van pasando los días hasta llegar a la víspera del inicio de la gira de la victoria

La última tarde antes del día del inicio de la gira fui a llevarle queso de cabra a Peeta,  aunque en realidad también deseaba verlo y poder conversar un momento antes de que estuviese rodeado de una multitud.

Quería comentarle la reacción de Katniss al recibir las instrucciones acerca de lo que debía decir en el distrito de Rue, cómo afectaba eso a mi hermana. Y que pensaba cómo se podría emocionar allí y lo mal que podría sentirse en los otros distritos en los cuales haya tenido que ver con la muerte de sus tributos. Y que su apoyo sería fundamental en esos momentos.

Cuando sale a atenderme veo que tiene un pincel en la mano. Me hace pasar y veo lo que está pintando. Es un retrato de Katniss. Ya he visto otras pinturas que ha hecho de mi hermana.


Miro a Peeta por unos instantes sin decir nada. No hace falta que el diga nada de lo que tenía pensado porque  entendí perfectamente que todo eso el ya lo tenía en su mente y su corazón y que no dejaría de hacer lo que estuviera a su alcance y aún mas para proteger a mi hermana en todos los sentidos.

Corrí a abrazarlo y con mucha emoción apenas pude decirle gracias

Prim –me dice Peeta cuando ya me estaba yendo a mi casa—Es mucho mayor sacrificio estar lejos de ella que tener que cuidarla--.

Regresé a casa pensando que tal vez esa gira también pudiera servir para algo bueno como que al tener que estar juntos pudiesen aclarar algunas cosas. Bueno, Peeta ya tiene todo claro, pero quizás Katniss…

Al llegar a casa veo que mamá está limpiando y ordenando todo. Me apresuro a ayudarla aunque creo que recién a la tarde del día siguiente llegan todos los visitantes.

Limpio como siempre el espejo de papá aunque ahora siempre se conserva sin ese odioso polvillo. Sigo poniendo una flor  en su retrato para él y para Rue.

A la mañana cuando me despierto Katniss ya no está en casa. También falta la chaqueta de papá y que ella siempre lleva consigo especialmente cuando va a la pradera. Creo que llevando esa chaqueta es como si él siguiera yendo junto con ella como lo hacían antes.

Ese día debo estar arreglada. La noche anterior Katniss me lo recomendó ya que al regreso de la escuela, que haré más temprano para poder despedirme de ella, ya estarán las cámaras del Capitolio en casa.

Me pongo un vestido celeste que Katniss me dijo me compró porque parece del mismo color que mis ojos, y sé que le gustará a mi hermana que lo luzca. Me até el pelo con un lazo del mismo color y me puse también un par de botas blancas que mi hermana le compró a los padres de Delly que son zapateros.

No suelo ir así al colegio, para mí todo sigue siendo igual, solo que ahora soy yo la que trata de llevar cosas para aliviar al que pueda. Algunas monedas a veces. Nadie jamás me pidió nada, pero fueron ellos quienes me sostuvieron cuando mi hermana estuvo en los juegos  y no hay ni habrá cosa con la que pueda pagarles eso

Al llegar a casa  es un gran revuelo. Hay mucha gente. Veo a mamá algo nerviosa y me imagino que es por la situación. No bien entro en la casa se me acercan unos periodistas.

Empiezan a preguntarme sobre cómo cambió mi vida, sobre la escuela, hasta sobre Lady. En un momento entra Katniss,  me mira y sonríe aprobando de manera silenciosa que me hay apuesto esa ropa que me compró para la ocasión. Ella está vestida con una camisa blanca, pantalones negros y un suéter color verde. Tiene mucho maquillaje para mi gusto.

Pero de pronto veo una sombra en su mirada y un rictus de angustia en su rostro que hace desaparecer su sonrisa. Me mira por un instante con una tristeza infinita y sé que es por el recuerdo de Rue.

Estoy por acercarme a ella para confortarla cuando siento que me llaman y veo a un joven con un discreto maquillaje y una franca sonrisa. Cinna.

Corro a abrazarlo porque si bien nunca lo había visto personalmente hemos hablado a veces por teléfono. Nos han instalado uno pero casi nunca lo usamos. A veces llamo a Peeta para pedirle alguna cosa o preguntarle si necesita queso de cabra o algo sobre su padre al que no veo tan seguido como antes pero tampoco deje de visitar.  Cina llama siempre y a veces soy yo la que atiende el teléfono

Es la persona que más ganas tenía de conocer. Le he dicho ya sobre lso hermosos trajes que lucio mi hermana y que sé que la han hecho ver tan bien ante la gente del capitolio y lo importante que eso fue para su supervivencia. Tiene una voz suave y amable. Cada vez que mi hermana habla con él su rostro se ilumina y eso me alegra mucho. Y en ese abrazo le doy las gracias. Creo que ha estado instruyendo a mi hermana para que aprenda algo de diseñar ropa ya que creo necesita desarrollar alguna habilidad. Mamá ha intentado algo pero  creo que a mi hermana sólo le gusta ir a la pradera.

También esta Effie esa mujer que sacó los papeles de la urna. Parece muy afectuosa también pero habla y habla y sus gestos me parecen demasiado exagerados.

Busco a Buttercup pero no lo encuentro. Imagino que debe estar en nuestra vieja casa donde suele ir cuando yo no estoy. Y hoy regresé bastante más temprano que de costumbre.

Salimos al exterior ya que deben filmar un encuentro entre Katniss y Peeta. Veo que cuando ambos se acercan mi hermana sonría y empieza a correr hacia él quien lo espera con una amplia y sincera sonrisa. El impulso hace que ambos caigan.  Se besan.


Peeta no aparta la mirada ni un segundo de mi hermana ni deja de sostenerla del brazo una vez que ambos se reincorporan

Luego observo que Katniss le echa una leve sonrisa a Peeta. Sé que hay cosas que mi hermana debe hacer porque si sospechan que no todo es tal cual como quisieron demostrarlo podría haber muchos problemas. Pero creo que esa pequeña sonrisa le salió de lo más profundo del corazón

Vamos a la estación. Está también el padre de Peeta a quien me apresuro a saludar. También veo a Delly y a Madge.  Haymitch me saluda con simpatía. Parece sobrio pero a cada rato le echa un trago a una botellita que llevaba en su bolsillo.


Finalmente el tren debe partir. Antes de que se vayan los abrazo a los dos y veo que Katniss lleva el distintivo del sinsajo que le había dado Madge y que mamá le dio antes de salir de casa. Mi hermana me mira como si quisiera decirme algo que le preocupa pero se limita a volver a abrazarme y a decirme que me cuide mucho

Veo alejarse el tren y no puedo evitar cierta angustia. Otra vez se llevan a mi hermana. Aunque será por poco tiempo no puedo evitar sentir una punzada en mi corazón.


Pero por suerte pronto ese sentimiento da lugar a la ilusión de que mi hermana decida por fin abrir su corazón a Peeta.


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