domingo, 11 de enero de 2015

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 8)

La reacción de Katniss es abrir los ojos y la boca. Peeta la mira fijamente, sus ojos brillan

Mamá y yo quedamos boquiabiertas, completamente sorprendidas.

--¿En qué momento lo habrán decidido?—se pregunta a sí misma. Creo que sospecha, como yo, que hay algo más.

Las cámaras muestran al público del Capitolio que parece exaltados pro la noticia.

En un momento Katniss vuelve a besar a peeta y se queda un momento mirándolo a los ojos. Veo por un instante cierta pena en mi hermana pero a la vez la forma en que lo mira parece expresar un profundo agradecimiento

Aparece Snow sorpresivamente como para felicitarlos por el   anuncio

¿Acaso lo sabía?

La sonrisa se borra cuando Snow va a abrazar y saldar a Katniss. Ambos se sonríen pero se nota a la legua que no se agradan. Parece que ninguno de los dos sabe mentir en eso

Miedo, temor, desprecio….  Es lo que parecen reflejar ambos en su mirada. Claro que uno de ellos es hombre más poderoso de todo Panem.

Caesar hace algunas bromas sobre la posible reacción de mamá recordando lo que había dicho no bien regresaron de los juegos. Incluso le pregunta a Snow si tiene una fecha en mente. ¿Acaso eso no deberían decidirlo Katniss y Peeta?

--Bueno, antes de fijar la fecha habría que aclarar las cosas con la madre de Katniss—responde el presidente. Miro a mamá que cierra los puños y está sumamente seria.

La gente se ríe. Snow rodea a mi hermana con un brazo. –Quizás si todo el país se empeña lograremos casarte antes de los treinta—

Mamá me pone las manos sobre los hombros y suspira.

Yo creo que ha sido algo que tal vez ni el propio Peeta tenía pensado antes de iniciar la gira. Tampoco creo que la relación entre ellos haya cambiado o progresado tanto como para que pensaran en casarse.

Cada vez soy más consciente de que ellos no parecen libres para decidir. Bueno, la luz que tenían los ojos de Peeta durante su pedido de mano no se veía en los de mi hermana, aunque sí ella parecía expresar un profundo agradecimiento. Y recordé las palabras d Peeta que me comentó su padre de que haría todo lo que fuera para apoyar a mi hermana.

Al día siguiente me encuentro con los hermanos de Gale camino a la escuela. Les pregunto por él. Quisiera saber cómo le habrá caído lo del anuncio de la boda pero sólo me dicen que estaba bien y que había ido a trabajar.

Luego del colegio paso  un momento por la panadería.  Me quedo un momento mirando al panadero en silencio. Creo que se da cuenta inmediatamente qué quiero saber.

--A mi también me tomo de sorpresa Prim—me dice --…aunque...—agrega

--¿Aunque…--- repito para pedirle que continúe—

--Qué Peeta me dijo que haría lo que fuera necesario para proteger a Katniss—

--…y supone que esa boda…-- digo yo.

            --Tal vez sucede que-- el panadero suspira y se interrumpe. –Bueno pero Katniss se veía contenta verdad—me dice tratando de desviar un poco el tema.

Asiento. Veo que hay mucha cosas que aún no logro entender del todo. Pero como siempre me siento más reconfortada pro hablar con el papa de Peeta.  Comentamos que al día siguiente cuando lleguen vamos a ir a cenar a la casa del alcalde.

El día siguiente es el del regreso. Vamos casi todo el distrito a la estación a recibirlos. Esta noche será la cena en la casa del alcalde y luego la Fiesta de la Recolección.

Katniss y Peeta se notan profundamente cansados, sobre todo mi hermana. Él parece estar pendiente en todo momento de ella. La abrazo con todas mis fuerzas, lo mismo que a Peeta. No les hago ninguna pregunta en ese momento. Sólo abrazarlos

Es fácil notar que la distancia entre ellos no es como antes, como si ya cada uno de ellos haya dejado de sentirse incómodo con la presencia del otro, incluso en algunas actitudes que tal vez deban hacer para simular.

Los periodistas acosas a mamá cobre el anuncio de la boda de Peeta y Katniss. Veo que ese tema altera profundamente a mi hermana así que mamá dice simplemente

--Me parece que en primer lugar debería hablar con mi hija y Peeta, no?--. Los periodistas asienten resignados. Peeta sonríe bajando la cabeza y mi hermana le da a mi mama una mirada de alivio y gratitud.

No tenemos tiempo ´para mucho ya que es el día de la fiesta de la recolección. Y tendremos una importante comida en casa del alcalde. A l final de todo sí espero tener a mi hermana para mí sola y poder hablar.

Hay una gran multitud. También veo nuevos agentes de paz , parecen ser menos amables que los que siempre están en el distrito.

Además de nosotros va también a casa del alcalde la madre Hazelle, Vick, Rory y Possy, ya que supuestamente somos parientes. Gale no asiste pero envía disculpas por su madre argumentando un profundo cansancio ya que habían tenido mucho trabajo en las minas debido a unos problemas que se habían presentado.

Esa noticia hace que Katniss parezca aliviada y apenada a la vez. Peeta saluda a todos con simpatía. Veo que se cuida de estar siempre al lado de mi hermana, pendiente de cada cosa que  pudiera necesitar. Katniss lo mira permanentemente,  por un instante parecería angustiada por algo. Cuando peeta advierte eso, un pequeño gesto o alguna palabra logran tranquilizarla. No sé si se debe a que Katniss ha comenzado de alguna manera a corresponder a los sentimientos de Peeta, pero sí noto como lo busca permanentemente con la mirada.

De parte de Peeta acuden sus padres. La mujer es muy callada   y no parece sentirse muy cómoda. El panadero parece más simpatico, aunque tampoco habla mucho. Varias veces que me mira me sonríe levemente.

El alcalde y su esposa y Madge nos tratan a todos con mucha amabilidad, se nota también un sincero aprecio. El padre de Madge parece preocupado por alguna cosa, pero trata de disimularlo. No hacen mucha mención a la boda, creo que tratan por todos los medios de que todos nos sintamos cómodos.  Sí nos da mucha pena que casi terminando el almuerzo la madre de Madge debe retirarse pro que sufre severos dolores de cabeza. Al despedirse de todos se da un abrazo interminable con mi mamá.

Vamos finalmente a dormir. Katniss se sienta en la cama dando un profundo suspiro. Yo no aparto mis ojos de ella mientras abrazo a Buttercup. Mi hermana me mira y parece querer decirme que no tiene ganas de hablar.

No digo una palabra pero sigo mirándola como diciéndole –vamos, empieza—

--Naranja—dice de pronto, --su color preferido es el naranja—

Le sonrío porque sé que habla de Peeta. Y es verdad. Debe referirse a ese color que aparece en el cielo cuando el sol se va ocultando.

Katniss me devuelve la sonrisa pero de pronto una infinita tristeza oscurece su mirada.

--¿Tendrá pesadillas ahora?—pregunta mi hermana de repente.

--Como todos nosotros—le respondo sin estar segura de que decirle.

--Sus pesadillas suelen ser sobre perderme—dice Katniss con vos entrecortada –pero desaparecen si me ve a su lado-- concluye

Antes de que yo pueda decir ni hacer nada mi hermana su rostro entre las manos  y ya no contiene más sus sollozos.

La abrazo. Dejo que se descargue.

--Estoy confundida Prim, muy confundida—dice en un momento. Yo no le respondo nada pero la abrazo con más fuerzas.

Podría decirle que quizás no sea confusión sino que empieza a estar más segura de sus sentimientos, pero no quiere aceptarlo. Y seguramente su mayor temor consista en no poder ser la persona de la que Peeta está enamorado.

Pero creo que ella siempre ha sido esa persona.


Finalmente agotada se duerme. Yo me quedo a su lado con Buttercup. Y me duermo deseando que Peeta no tenga pesadillas esa noche.

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