miércoles, 9 de diciembre de 2015

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 27)

Mi hermana sale disparada gritando mi nombre, abriéndose paso entre las plantas. Mamá y yo observamos con los ojos abiertos como platos. Es evidente que mi hermana piensa que yo estoy llamándola desesperada. MI angustia crece ante la desesperación de no saber cómo decirle que estoy bien.


Katniss llega hasta un árbol. Mamá es la primera que se da cuenta de lo que pasa en realidad ya que con un tono entre aliviado e irritado por lo que le están haciendo a Katniss dice

--Un charlajo—Yo la miro, creo que escuché algo sobre ellos pero ahora no lo recuerdo.

--Es un pájaro que imita sonidos, un antepasado de los sinsajos—Por un momento no puedo creer que un pajarillo emparentado con esas aves que tanto amaba Rue pudieran ser empleadas par algo así.

Katniss mata al ave de una flecha. Por un momento no puedo dejar de sentir pena porque sólo es un pobre animalito mal usado por las personas.

Volvemos a sentir el grito desesperado y asustado de una chica. Pero esta vez no es mi voz. Katniss pone cara de sorpresa pero el efecto en el rostro de Finnick es tremendo.

Sus ojos se abren como platos, su boca se tuerce en una mueca de desesperación y miedo. Y antes de que mi hermana pudiese decirle algo sale corriendo con la misma desesperación que lo había hecho mi hermana y gritando un nombre:

--¡Annie, Annie!!!— En mi memoria aparece de inmediato la joven y bella mujer que parecía algo trastornada el día de la cosecha en el distrito cuatro y por la que Mags tomó su lugar.

Katniss lo sigue. Finnick es más robusto y pesado que Katniss por lo que se abre paso más fácilmente hasta que lo llega a alcanzar en un pequeño claro donde Finnick sigue escuchando ese grito desesperado. Gira alrededor de ese gigantesco árbol porque el grito viene de lo alto. Finnick grita una y otra vez el nombre de Annie hasta desgarrarse la garganta.

Katniss trata de tranquilizarlo pero es imposible, entonces se sube al árbol  y derriba al charlajo con una flecha.

Se lo muestra a Finnick tratando de tranquilizarlo pero es entonces cuando él pregunta de donde podrían haber sacado esos gritos para que esos pájaros los imitaran. La desesperación vuelve a su rostro y al de mi hermana. Hasta que se oye un nuevo grito de dolor y angustia que me hiela la sangre por que conozco bien esa voz: es Gale.

Eso desespera a mi hermana pero Finnick la toma de un brazo y empieza a arrastrarla casi hacia el campamento. Allí vemos que Peeta había intentado seguir a Katniss en el mismo momento que ella escuchó mi supuesto grito pero apareció de pronto una pared invisible que le impidió el paso. Su rostro está casi deformado ante la desesperación de no poder acudir en auxilio de Katniss. Sorpresivamente ella y Finnick aparecen corriendo y se chocan con ese muro. Los ojos de mi hermana y Peeta se encuentran y él sólo atina a apoya su palma sobre la superficie invisible. Mi hermana hace otro tanto del otro lado.

Y entonces llegan los pájaros.

Escucho mis falsos gritos de dolor o los de mamá. Pero también oigo gritar a Gale, a Vick, a Rory, hasta a la pequeña Possy. También escucho a Madge. Por un momento quiero apagar la televisión para dejar de escucharlos o taparme los oídos aunque puedo estar casi segura que son todos falsos como los míos o los de mamá.

Finalmente los pájaros se van y desaparece la pared invisible con lo cual Peeta se arroja sobre Katniss para abrazarla, pero ella está tan angustiada que tarda un buen rato en reaccionar.

En ese momento suena el teléfono. Resulta ser Madge que llama para decir que ella está bien. Veo que esos charlajos no sólo han servido como un arma contra los tributos sino también contra todos nosotros.

En la arena Peeta tranquiliza a Katniss o al menos eso intenta porque mi hermana sigue todavía dudando de la realidad  o no de nuestro sufrimiento. Busca argumentos tales como que ya al quedar ocho tributos los periodistas entrevistan a las familias (igualmente no he visto muchos periodistas, tal vez porque estos juegos parecen ir mucho más rápido o de manera diferente que los anteriores). Incluso Beete comenta que es posible realizar esas imitaciones de gritos.

Y finalmente ante la duda que sigue en Katniss es Johanna la que interviene diciendo:

--Peeta tiene razón. Además todo el país adora a la hermana pequeña de Katniss. Si de verdad la hubiesen matado así, probablemente se encontrarían con un levantamiento entre manos—dice muy segura de sí misma. Y agrega:

--¿Y eso no les gustaría verdad?—levanta la voz y sigue --¡Que se rebele todo el país! ¡No les gustaría nada!—

Mi hermana la mira sorprendida casi con la boca abierta.  Y yo pienso si de verdad Johanna pensará eso de mí.

En un momento Johanna decide internarse a buscar agua. Katniss la toma de una mano y le dice que no entre allí por los pájaros, pero la mujer del siete se sacude de la mano de mi hermana y le dice con tono duro:

--Yo no soy como ustedes, a mí no pueden hacerme daño—y agrega pero ya se nota que su voz no es la misma –yo no tengo  a nadie--. No puedo dejar de sentir cierta simpatía por esa mujer que aparenta ser tan dura.

Aprovecho para preguntarle a mamá si sabía quien era la chica llamada Annie que parece ser tan importante para Finnick. Tenía la misma desesperación que mi hermana cuando ella creyó que yo estaba en peligro, o cuando Katniss sintió gritar a Rue atrapada en la red.
--Ella es Annie Cresta. Fue a los juegos el año que murió tu padre. Recuerdo de haberlo visto en momentos posteriores porque en ese momento yo… yo…--

Mamá se interrumpe y tardo unos segundos en enterarme por qué. Fue el tiempo en que cayó en esa profunda depresión que hizo que Katniss debiera sacarnos adelante. Y el pan quemado que trajo un día.

Le aprieto fuerte la mano a mi mamá y mirándola a los ojos le digo:

--Hoy estás luchando mamá y no te has rendido pese a lo que pasó y estamos pasando—

Mamá suspira con fuerza y dice con firmeza –Y no lo voy a hacer. Se lo prometí a Katniss—

La abrazo.  Veo que Peeta y Katniss están hablando sobre lo mismo. Peeta le cuenta sobre los juegos en que estuvo Annie. Veo que mi hermana parece estar pensando algo al respecto.

Finnick pesca algo y recoge mariscos y al rato llega un paracaídas. Les mandan pan. Beete, Finnick y Johanna comentan algo que no llego a entender. Son bollitos. Veinticuatro que Finnick parece obsesionado en ordenarlos. En un momento parecen intercambiar una mirada con Johanna, ella asiente como si fuera algo que necesita que le confirmen.

Luego todos menos Johanna se tiran a descansar en la arena. Beete y Finnick se duermen enseguida. El tributo del cuatro sigue llamando a Annie en los sueños, así como Peeta llamaba a Katniss en los suyos en los juegos anteriores.

Mi hermana y Peeta se sientan uno apoyado en el otro. Veo que Peeta se toca insistentemente el medallón con el sinsajo que lleva en el cuello. Le acaricia el pelo a Katniss, luego la mira y le dice:


--No tiene sentido que sigamos fingiendo que no sabemos lo que pretende el otro—

2 comentarios:

  1. Con el final ya me acordé de lo que venía después y *_*. Ha estado muy bien retratada la angustia de Prim al no poder consolar a Katniss, decirle que todos estamos bien. También me gustó que incluyas a Madge porque desde esta fase y ya todo Sinsajo parece como que a Suzanne se le olvidó su existencia hasta que muere y es como que murió, snif, y a otra cosa mariposa. Y duele porque era la única amiga de Katniss, me gusta que le des participación a la historia y cuando llamó para decir que está bien, sabiendo que Prim y su familia estarán preocupadas. Me ha encantado el Capítulo. Realmente he llegado a sentir la angustia y pena de Prim.

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  2. Muchas gracias por tu comentario Paula.. me alegra que pueda presentar bien a alguien a quien amo profundamente como Prim!!!!!!

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