sábado, 2 de enero de 2016

COLITA DE PATOII: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 28 )

Mi hermana lo mira con cierta tristeza en su rostro. Luego de unos instantes Peeta continúa.
--No sé que trato habrás hecho con Haymitch, pero deberías saber que a mí también me hizo algunas promesas--
Sé que en los juegos anteriores en principio sólo cabía la posibilidad de salvar a uno de los dos. A ese instinto de supervivencia fue al que se aferró Haymitch dándole prioridad a Katniss, incluso empujado por la declaración de Peeta acerca de su enamoramiento de mi hermana. Pero en estos juegos no hay nada que pueda mostrar con cierta claridad si Haymitch tiene intenciones de salvar a uno por encima del otro (claro que desde la cruel perspectiva de que sólo uno sobrevive).
Me imagino también al pobre Haymitch haciendo promesas que sabría de antemano que al menos algunas debería romper.

En ese momento Gale llega a casa. Se lo nota angustiado. Le comentamos que ya esos malditos pájaros no están torturando el alma y el corazón de mi hermana. Gale me comenta que ya se había enterado porque a medida que se cruzaba con alguien camino a nuestra casa le iban diciendo lo que pasaba en la arena.
No es algo que me sorprenda, ya que eso ha sucedido muchas veces conmigo. Es como si las demás personas no pudiendo hacer otra cosa nos prestaran sus ojos de alguna manera.

La televisión empieza a mostrar varias imágenes de  Peeta cerca de Katniss y tocando su medallón como si esperara el momento oportuno para dárselo o decirle algo al respecto.

Peeta le sigue hablando a Katniss.
--Si mueres y yo vivo no quedará nada para mí en el Distrito 12. Tú lo eres todo para mí—y agrega: --Nunca volveré a ser feliz—

Mi hermana intenta decirle algo pero Peeta le pone dulcemente un dedo sobre sus labios. Luego se quita el medallón de su cuello. Y lo abre y se lo muestra a Katniss… y a todos.
En el interior de ese medallón están las fotos sonrientes de Gale, de mamá y la mía.

Mi hermana sin dudas acusa el golpe. Peeta ha elegido el momento oportuno para su estrategia de salvarla, de convencerla para que sea ella la que tiene que volver a casa. Katniss no puede articular palabra.  El mismo Gale parece sorprendido por lo que ha hecho Peeta.

El propio hijo del panadero rompe el silencio luego de un momento como si quisera dar el golpe de gracia a la resistencia de mi hermana:
--En realidad a mí no me necesita nadie—
Sé lo que pretende Peeta y que trata de hacerlo de cualquier manera posible, es lo mismo que trata o intenta hacer Katniss. Pienso por un momento en su padre y siento pena al oír a Peeta decir eso, pero ahora tiene un solo objetivo.
Creo que su padre sabrá bien lo que esta tratando de hacer su hijo. Peeta se ha dado cuenta también que Katniss quiere salvarlo a él. El hijo del panadero incluso mostrándole la foto de Gale como indicándole que ella puede tener un futuro feliz  concreto ha tratado de agarrarla con las defensas anímicas bajas.
Pero no es así. Mi hermana lo mira fijamente y le dice:

--Yo te necesito— Esas palabras no forman parte de ese extraño juego de convencer al otro de que elija salvarse, sino que le salen del alma. Ninguno de los dos podría vivir sin el otro. 
Las palabras de Katniss hacen que Peeta exhale un profundo suspiro, como si sintiera que no es lo que habría querido escuchar. Abre la boca para decir algo cuando es entonces que mi hermana acerca sus labios a los suyos y lo besa.

Cada beso parece llevarlos al otro. Por un momento no hay nadie en el mundo más que ellos dos. Gale permanece en silencio pero no se lo nota molesto. No podría estarlo luego de lo del medallón.

--Te doy el futuro. Vive por mí—es más o menos lo que Peeta le ha dicho a Katniss. El sacrificio de Peeta es tan generoso que no sólo se aparta el sino que nos ubica a mamá, a mí y a Gale en un lugar que ya le corresponde por derecho

--¿Has visto periodistas?—le pregunta de pronto mamá a Gale
Él niega con la cabeza. Luego dice –Creo que lo que trata de hacer el Capitolio es que la gente se olvide pronto. Estos juegos no resultan simpáticos a la mayoría.—
No llego a entender si eso es algo bueno o no para nosotros. Pienso en las palabras de Johanna sobre mí cuando mi hermana aún estaba angustiada. Seguro que fueron para consolarla, no creo ser tan importante. Pero no puedo negar que me ha gustado oír eso.
De pronto suena un terrible estruendo que despierta a Finnick, Johanna y Beete. Es el rayo que ha caído sobre el árbol.
Finnick parece que ha tenido alguna pesadilla. Tal vez por el sufrimiento de esa chica llamada Annie.
Les dice a Katniss y a Peeta que él ya no puede dormir, que uno de ellos dos puede descansar. Pero luego de contemplarlos un momento y entender que han pasado un momento especial les dice que pueden descansar los dos, que él puede hacer guardia solo.
Pero Peeta le dice que es demasiado peligroso. –Acuéstate tu Katniss—le dice a mi hermana. Ella acepta. Peeta la acompaña hasta dónde están tumbados Johanna y Beete.  La ayuda a acomodarse y luego le coloca en su cuello el medallón con las fotos de mi mamá, Gale y la mía. Finalmente posa su mano dulcemente sobre el vientre de mi hermana y dice:
--Serás una gran madre, ya lo sabes—Y se despide de ella con un beso.
Serás una gran madre. Ya sé que tal vez sea siguiendo la estrategia que inició la noche de los reportajes. Pero siento que hay algo más. Un profundo deseo de Peeta.
        Mi hermana se recuesta pero tiene los ojos abiertos. Su mirada tiene una luz 

extraña. Tristeza y a la vez esperanza, gratitud. Katniss mueve los labios hablando 


consigo misma.  Tal vez de su ilusión mil veces negada de ser madre. De ser una 


gran madre. Pero al lado de Peeta


2 comentarios:

  1. ¡Hola! Me ha encantado la entrada, soy nueva en blogger, así que me encantaría que te pasases por mi blog literario para ver qué te parece y si te gusta, quédate porfa. http://tintasobrepapelmojado.blogspot.com.es/

    Un beso y muchísimas gracias.

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  2. hola sofía ... claro que si me paso con mucho gusto
    un beso!!!!!!

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